jueves, 19 de enero de 2012

Xavier Ribas Bernal

Catedrático de Historia Medieval Catalana en la Universidad de Girona, es un gran experto los Siglos IX, X y XI. A él recurre Raquel Imbernon tras indicarle fray Perera que lo que en realidad debe encontrar es El Códice Negro, un texto escrito por un benedictino a mediados de la decimoprimera centuria.

Tras un primer encuentro envuelto entre la incredulidad y el escepticismo del profesor Ribas, Raquel consigue que éste deje por unos días la universidad, debiendo anular toda su agenda, para dedicarlos al estudio del Códice en un apartado paraje en las proximidades de Olot y Castellfollit de la Roca.

Durante aquel retiro entre espiritual y académico, rozando con la aventura arqueológica, en el que Xavier se sumergirá en las viejas y ennegrecidas páginas de aquel texto que no había sido leído por nadie en casi mil años, toda una pasión para él, su forma de ver a Raquel fue cambiando de una loca que no sabe lo que está diciendo, a otra mucho más cálida, cercana y personal.



Angélica. La hierba del Espíritu Santo

La angélica archangelica fue cultivada durante la edad media en todos los monasterios y conventos de Europa, pues se la consideraba como el único remedio efectivo para curar la peste, además de protectora contra los malos espíritus y la brujería.

Dadas estas cualidades, prácticamente milagrosas, pasó a emplearse habitualmente para todo tipo de males y dolencias, como problemas digestivos, ansiedad, cicatrizante, analgésico, para tener un buen embarazo, las jaquecas, el asma, el insomnio, el reuma, etc. Era “La Hierba del Espíritu Santo”, entregada por San Gabriel a un monje benedictino, y en consecuencia lo podía curar todo, lo curaba todo.

De la Angélica se empleaban principalmente las hojas y las semillas, aunque para algunos usos también la raíz, en forma de infusiones, tónicos, hervidas, en aceite o en forma de pomadas o ungüentos, según la afección a tratar.

En El Códice Negro esta hierba aparece como remedio de los males que padece doña Agnès cuando, en confesión, al exponer una serie de temores a fray Segundo, quien encomienda a Leodovico llevar un mensaje a Santa Maria de Ripoll para ser entregado a Oliba, sobrino de aquella, en el que se indica la supuesta dolencia y se solicita un remedio, que como no, iba a estar desarrollado a base de Angélica archangelica.



miércoles, 18 de enero de 2012

Guillermo I de Besalú

Conde de Besalú, hijo de Bernardo, y por tanto sobrino de Wifredo de Berga, primo del abad Oliba y nieto de Oliba Cabreta.

Considera que su única misión en la vida es la reunificación de la Casa de Cerdanya, que en aquellos tiempos, tras la incorporación de Oliba a la disciplina benedictina en el monasterio de Santa Maria de Ripoll había quedado divida, ya que correspondía su titularidad a este último, pues optó por la vida monacal, su abuelo Wifredo de Cerdanya partió sus dominios, entregando Berga a su tío Wifredo y Besalú a su padre.

Guillermo consideraba que esos dos condados eran uno solo, y que al estar divididos eran más débiles ante las ambiciones de los señores de los territorios limítrofes, mientras que unificados de nuevo serian respetados y temidos por gente como Armengol o Berenguer, condes de La Seu y Barcelona respectivamente.

Esta posición de debilidad consideraba que se veía potenciada por estar su pusilánime tío Wifredo al mando de Berga, viejo e incapaz de plantar cara a nadie, obsesionado con fundar iglesias y monasterios, en la esperanza de que esa devoción le proporcionara algún tipo de protección divina, hasta su predecible retiro en San Martín del Canigó, al ser el cenobio más beneficiado por sus favores.

La reunificación debía hacerse antes del retiro de su tío, y evitar con ello su primo Bernardo fuera nombrado Conde de Berga, pues conocidos eran sus ánimos belicosos, y de haber conflicto debería capitanearlo él con una Cerdeña unida, y no su primo con Berga sola. Temores a los que debía añadir a su tía, doña Agnés de Carcassonne, quien tampoco veía con buenos ojos sus ambiciones anexionistas.

El tiempo juega a la contra con Guillermo y Wifredo, para quien sus ánimos no son desconocidos, lo sabe.



El Castillo de las Arenas o de Sant Ferrán

El castillo del conde Wifredo en El Códice Negro es el Castillo de las Arenas o Castillo de Sant Ferrán, Berga - Barcelona, aunque la fotografía corresponde al Castillo de Mula - Murcia
La ciudad de Berga tuvo en su momento un castillo, como prácticamente todas las poblaciones de importancia en su entorno siglos atrás, aunque poco se sabe de aquel castillo más allá de algunas pocas ruinas, en la fortaleza que siglos más tarde tomó el lugar del Castillo de la Arenas.

En un principio el castillo de Berga recibía el nombre de Castillo de las Arenas, aunque también hay fuentes que lo señalan como Castillo de Sant Ferrán, que es precisamente el nombre con el que han pasado a la posteridad los restos actuales, que lo tomaron de la capilla que había en la fortificación primigenia dedicada a este santo.

En El Códice Negro el Castillo de Sant Ferrán es de libre interpretación, sin ningún parecido con los restos arqueológicos, pues al haber sufrido tantas transformaciones durante el transcurso de los siglos difícilmente es posible imaginar su estructura o tamaño primitivo.

Es un castillo de siete torreones unidos por la muralla, con una única puerta de acceso al recinto en la ladera del montículo sobre el que se asienta y que se rienta hacia la villa de Berga. Además cuenta con una majestuosa torre del homenaje, que a su vez hace de edificio principal del conjunto, y donde se encuentran los aposentos privados del conde Wifredo y de su esposa doña Agnès, adherida a la muralla en la parte más alta de la base montañosa sobre la que se asienta.

La cara interior del perímetro amurallado, entre torreón y torreón, está ocupada con construcciones de menor nivel, dedicadas a usos diversos como cocinas, caballerizas, almacenes, fragua, aposento para la tropa, la capilla de Sant Ferrán, etc.

Un conjunto que luce esplendoroso en los días de festejos y celebraciones, con bandereas y estandartes de la casa de Cerdaña al viento, al tiempo que amenazador para el extranjero perfila su silueta sobre la villa para tranquilidad de sus vecinos, que se sienten seguros, pese a los, en ocasiones, abusos de su señor.



Nota Fotográfica. El castillo que aparece en la foto que ilustra esta entrada no es el Castillo de las Arenas o Castillo de Sant Ferrán de Berga - Barcelona, sino el Castillo de Mula - Murcia, ya que de la primera fortaleza, la que aparece en la novela, apenas quedan unos restos arqueológicos y en archivos.



Blackmore's Night. El Rock Medieval

Es un grupo folk con un estilo muy particular, música medieval con ritmos modernos y fusión de instrumentos de época con actuales, con unos temas pegadizos en lo que es una especie de rock medieval en algunos casos.

Los integrantes básicos de Blackmore's Night son Ritchie Blackmore y Candice Night, demás el grupo tiene otra serie de miembros pero ya no son tan permanentes, sino que van entrando y saliendo de él.

Su sitio web oficial es www.blackmoresnight.com

…y si quieres ver-escuchar una selección de sus temas pulsa aquí para ir a YouTube

martes, 17 de enero de 2012

Mosser Ben Leví, el administrador del conde Wifredo II de Berga

Mosser Ben Leví, o simplemente Leví como se refiere a él todo el mundo en el castillo, ostenta la condición de ser el administrador del castillo y posesiones de Wifredo, ha llegado a este puesto tras un largo periplo al servicio de distintos señores por buena parte de Europa.

Como su hombre indica es judío, ya de avanzada edad, su pelo antaño moreno intenso ahora luce canoso, de baja estatura, amplia circunferencia y visiblemente encorvado.

Habla y escribe hebreo, latín, provenzal, griego y árabe, además se hace entender en algunas lenguas germánicas, y domina las matemáticas tanto con numeración latina como árabe.

Cualidades todas ellas, que unidas a su experiencia le convierten en la persona idónea para las funciones que desempeña. Experiencia que ha adquirido al servicio de nobles en Normandía, Lombardía, Garintia, Sajonia y el Emirato de Sicilia, además de tener familiares en casi cualquier núcleo importante político o comercial de Europa.

Aunque debido a una serie de controvertidas vicisitudes con su último señor, un noble borgoñón, y los intereses del judío con su única hija de entre nueve hermanos varones, tuvo que desaparecer ultramontes con tal de no ser encontrado y conservar la vida.

Desde entonces, hace ya más de quince años, está al servicio de Wifredo de Berga, siendo la persona en quien deposita toda su confianza para los asuntos económico-administrativos.



lunes, 16 de enero de 2012

Los Caballeros de Loarre

Los Caballeros de Loarre son una orden militar consagrada a la protección y defensa del Santo Cáliz de la Última Cena de Cristo, el Santo Grial, conservado en San Juan de la Peña, la Boca del Mundo.

Su única sede se encuentra en el Castillo de Loarre, próximo al monasterio donde se guarda la reliquia. Son famosos y temidos por su bravura y coraje, y se les supone invencibles, ya que no hay noticia de que nadie haya conseguido ganarles batalla alguna. Con lo que también se desconoce su número exacto, pues tienen por norma no hacer prisioneros y dar caza a quienes se baten en retirada.

No son una orden religiosa, sino más bien una congregación de ascetas y nobles que han decidido retirarse de la vida pública y dedicarse a la proteger el Grial. Con lo que carecen de propiedades y rentas más allá de las que aporte cada miembro al ingresar, y de las que por caridad cristiana, algunos peregrinos al Santo Lugar les entrega.

Tan solo permiten que a San Juan de Peña lleguen aquellos peregrinos que de buena fe se dirigían a admirar y adorar el Santo Grial, desarmados y en actitud penitente y humilde, sin importar su condición, ya se trate de noble, clérigo o simple siervo.


Nota. Incluir en este relato del Castillo de Loarre, es una licencia del autor, ya que en el año 1035, aún faltaban algunas décadas para que comenzara su construcción.

Raquel Imbernón

El Códice Negro comienza con un grito de Raquel no porque ella sea especialmente histérica, sino por algo que llama poderosamente su atención en unas fotografías que durante el día han hecho ella y César. Decide seguir la pista de lo que aparece en las fotos, y comienza la búsqueda de lo que será el Códice Negro.

Raquel no se puede decir que haya sido una aventurera nata, todo lo contrario, su mente calculadora de ingeniero no suele dejarle tomar decisiones de ese tipo, en las que todo puede salir mal y difícilmente algo bien, pues el control sobre lo que acarrean es nulo.

Ella es ingeniero de profesión y tranquila de vocación, por lo que verse inmersa en el torbellino en el que se está convirtiendo su búsqueda, le lleva en muchas ocasiones a plantearse dejarlo todo de lado y volver a su trabajo, en su Murcia natal, como por otro lado le recomiendan todos aquellos con quienes se va encontrando.

Posibilidad de abandono que se ve truncada cuando conoce a Xavier Ribas, su colaborador necesario, su apoyo, que le hará plantearse una nueva relación, dando con ello un importante giro a su vida.



Wifredo de Berga

Wifredo de Berga fue conde de esta localidad hasta el año 1035, año en el que se retiró al monasterio de San Martín del Canigó, que años antes había fundado él mismo.

Su gobierno del condado de Berga fue algo conflictivo y difícil, ya que sus relaciones con sus distintos vecinos nunca fueron fáciles, aunque consiguió acuerdo de paz con los condes de Barcelona, Urgel y Besalú. Siendo estas difíciles relaciones debido a que el primero era la potencia hegemónica en los condados de la Marca Hispánica, con el segundo por ser la potencia local que unía una misma figura a conde y obispo, y con el tercer condado por cuestiones familiares, al ser el conde Guillermo su sobrino y antes que el Bernardo su hermano.

Entre sus actividades, además de la guerra, mediante la que consiguió que el Condado de Berga tuviera Marca, esto es, consiguiera frontera directa con los territorios musulmanes. También tuvo una intensa actividad fundando monasterios y ordenando la construcción de iglesias.

Le sucedió como conde de Berga su hijo Bernardo, falleciendo Wifredo en su lugar del retiro en 1050.



El Códice Negro. Sinopsis

El Códice Negro es una historia de pasiones, intrigas y poder en un tiempo que ya no se recuerda, desvelada por la investigación de una joven ingeniera, Raquel, a la que llama poderosamente la atención un detalle de una iglesia románica del Pirineo de Lleida. Estará acompañada en el hilamiento de este relato, por Xavier Ribas, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Girona, con quien entablará una relación muy personal.

En una época en que la leyenda y la realidad se confunden en la nebulosa de la memoria, en 1035, un año, en general, convulso, Wilfredo de Berga, acompañado de su esposa y de Leodovico, un juglar recién llegado a la comarca, quien es portador de leyendas de lejanas tierras, comenzarán la búsqueda de un imposible que desafía tanto a la razón como a la fe, y desatarán la cólera de las fuerzas más oscuras.

Un crudo retrato de la edad media, donde aparecen Oliba, Guillermo de Besalú, el rey de Navarra, el Obispo de Urgell… una conjunción de personajes que se encaminan a donde empezó todo, al Pirineo de Lérida, y donde tendrá lugar un dramático final, como consecuencia de luchas intestinas entre señores feudales, quedando todo ello plasmado en un libro maldito: El Códice Negro.



El Autor


¿Una biografía, un currículum, una trayectoria, qué debería ir aquí? Mejor austeridad, que si breve, dos veces bueno.

José Hernández, Murcia 1970, de formación jurídica, esta es mi cuarta novela, la primera publicada en formato digital y en Amazon. Finalice mis estudios en la Universidad de Murcia en 1994, y comencé a escribir ficción en 1999.

¿El resto? Lo importante es que te guste El Códice Negro.